Una reciente investigación publicada en la revista JAMA Network Open ha intentado indagar sobre lo que se conoce como COVID-19 larga, persistente o síndrome poscovid.

Estas serían señales o síntomas que, según la investigación, podrían ser indicadores de haber portado y palpado la enfermedad

A pesar de que este síntoma es uno de los más palpados antes de asegurarse de portar el virus, también es uno de los que más persisten tras haberlo superado.

Más del 30% de las personas que participaron en el estudio, desarrollado por investigadores de la Universidad de Washington, aseguró tener síntomas persistentes nueve meses después de haber tenido la enfermedad. El porcentaje apenas varió en función de la edad de todos los grupos analizados, ya que aumenta hasta el 43,3% en participantes mayores de 65 años.

Este síntoma es seguido por la pérdida de olfato y gusto. Ambas secuelas fueron reportadas por un 13,6% de los participantes que presentaron síntomas persistentes.

2. Confusión mental

Por otro lado, el 13% informó haber tenido el síntoma de la confusión mental.

Sobre este efecto, la doctora Allison Navis, de la Escuela de Medicina Icahn del Hospital Monte Sinaí en Nueva York, aclaró que “es un síntoma, no un diagnóstico. Y significa muchas cosas distintas para diferentes personas. Con frecuencia es una combinación de problemas de memoria a corto plazo, concentración o dificultad para expresarse”, apunta.

 

Cabe recalcar que la Dra. Navis sostiene que este síntoma no está directamente relacionado con haber pasado la COVID-19 de manera grave, ser de mayor edad o tener factores de riesgo. Es más, Navis indica que los médicos observaron este síntoma en pacientes jóvenes y sanos que pasaron la enfermedad de forma leve.

En otro estudio realizado en Wuhan a más de 1.700 pacientes de COVID-19, el 76% de ellos tuvo al menos un síntoma seis meses después de haber recibido el alta hospitalaria. El 23% de ellos habría mencionado dificultades para dormir.

“Cuando miramos los síntomas a largo plazo… las grandes cosas que vemos son fatiga, letargo y trastornos del sueño. Y eso representa probablemente más de la mitad de lo que vemos”, cuenta a medios internacionales el doctor Christian Sandrock, profesor en la Facultad de Medicina en la Universidad de California.

4. Secuelas psicológicas

El estudio de Wuhan también recalca el descubrimiento con respecto a la gran cantidad de pacientes que experimentaron secuelas psicológicas duraderas, como ansiedad o depresión.

 

Sobre este último caso, los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos ya incluyeron la depresión como uno de los síntomas persistentes que puede dejar la COVID-19.

Estos son los síntomas a largo plazo que describen los CDC:

  • Fatiga
  • Dificultad para respirar
  • Tos
  • Dolor en las articulaciones
  • Dolor de pecho

Asimismo, los CDC también incluyen estos otros síntomas notificados por personas que ya pasaron la enfermedad:

  • Dificultad para pensar y concentrarse (confusión mental)
  • Depresión
  • Dolor muscular
  • Dolor de cabeza
  • Fiebre intermitente
  • Corazón que late rápido o muy fuerte (palpitaciones). (I)